• Sáb. Ago 1st, 2026

"Viaja, come y disfruta"

«Viaja y come, con gusto y a gusto»

¿Conoces la historia de LA TORRE NUEVA?, en Zaragoza

Porviajer22

May 14, 2026

.

+11
°
C

+13°
+

Zaragoza
Martes, 20

Previsión para 7 días

.

Seguro que alguna vez os habéis preguntado a dónde mira la escultura del joven sentado de la plaza de San Felipe. Su objeto no es otro que el hueco de una de las edificaciones más emblemáticas de Zaragoza: la Torre Nueva. Una torre de 80 metros y 24 centímetros de altura que durante siglos fue la construcción más alta de la ciudad, pero de la que ya nada queda.

En 1.504 se decidió erigir una torre que albergara un gran reloj y un campanario para que todos los ciudadanos pudieran saber el horario oficial. El rey Fernando el Católico dio su beneplácito al proyecto, el cual fue encargado al arquitecto Gabriel Gombao. El lugar elegido para izar la torre fue la plaza de San Felipe donde se construyó en tan solo quince meses. Se cree que una de las causas de la inclinación -que según los expertos era de casi tres metros- es que no se dejó secar el tiempo suficiente los cimientos provocando que uno de los lados fraguara.

Esta edificación fue considerada monstruosa en la época en la que se levantó, pues la capital aragonesa era una urbe que no estaba acostumbrada a mirar a las alturas. Pero, con el tiempo, también fue calificado como una de las más bellas torres mudéjares de la ciudad. Fabricada con ladrillo cara vista sentado con aljez poseía cuatro alturas y una base octogonal. En un principio, la planta tenía forma de estrella, pero fue reforzada por miedo a que se cayera.

El 27 de diciembre de 1846, tras unos días de fuerte viento y hielos, sobrevino en la ciudad un fuerte temporal (los documentos hablan de tormenta) que produjo importantes desprendimientos de ladrillos y escombros. El duro clima zaragozano y la falta de un mantenimiento adecuado, fruto de la época, se encargó de dejar bastante maltrecha la edificación. Se fue creando, entre los vecinos próximos a la torre, un franco temor ante el riesgo de que pudiera desmoronarse, derivando en peticiones de derribo. El arquitecto municipal José de Yarza y Miñana, en 1860, llevó a cabo una intervención de refuerzo en el tramo inferior de la torre, trabajando en el interior y exterior de la misma. Pero su futuro no iba a quedar resuelto tras los trabajos de Yarza. No pasaron muchos años para que los agoreros volvieran a clamar por su derribo. Surgió una junta de personajes notables para intentar frenar su derribo, pero al final el 12 de febrero de 1892 el Ayuntamiento acordó el derribo de la torre. La determinación se publicó en el Boletín Oficial el 16 de julio de 1892. Durante un tiempo se abrió a los zaragozanos para que pudiesen contemplar la ciudad desde su mejor atalaya, hasta que la piqueta acabó con la edificación. Una vez desmoronada los ciudadanos pudieron adquirir ladrillos como recuerdo.

Los misterios de la Torre Nueva. En torno a esta torre han surgido numerosas historias y leyendas. Una de ellas habla de la presencia de un duende o un fantasma que se dedicaba a atrasar las horas del reloj y hacer tañer las campanas a deshora. Algunos consideraban que el espíritu que rondaba por el campanario era el del Tío Candiola, un ciudadano que ayudó a las tropas francesas a entrar en la metrópoli por túneles subterráneos. Igualmente se ha asociado estos fenómenos paranormales con otras almas atormentadas tales como los asesinos de Pedro Arbués. Otra de las suposiciones está en relación con la inclinación de la Torre Nueva. Ésta se podría deber a que el edificio cumplía la función de un reloj solar. Una de las pruebas que corroboraría esta teoría es que su posición ladeada en la plaza buscaba el movimiento del sol para la proyección de su sombra en el suelo. ¡Quién sabe!.

La huella de un icono. En la actualidad, los adoquines del pavimento de la plaza de San Felipe dibujan la base de este monumento. Además, junto a este homenaje, en la fachada de unas viviendas se puede contemplar un mural que recuerda el majestuoso edificio. Y, como apuntábamos al principio de este texto, en este mismo emplazamiento se encuentra la escultura realizada por Santiago Gimen la cual eleva su mirada al cielo buscando la figura de la Torre de Pisa zaragozana. En 1.896 una de las campanas de la Torre Nueva se trasladó en una de los campanarios del Pilar. Por otro lado, Casa Montal acoge un pequeño museo dedicado a la memoria de esta construcción. Aquí se conservan la maquina y la esfera del gran reloj.

Después de diversos monumentos conmemorativos, hoy se recuerda la torre más famosa de Zaragoza por medio de una pintura mural que contempla la escultura de un chico sentado, realizada por Vicente Gómez Arbiol y Fabiola Gil Alarés.

FUENTE: El fantasma de la Torre Nueva de Zaragoza Ciudad (zaragoza-ciudad.com)

Por viajer22

Deja un comentario