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¿Conoces la historia de Agustina de Aragón y otras heroínas?

Porviajer22

Ene 17, 2026
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Su nombre era, Agustina Raimunda María Zaragoza Doménech, nació en Barcelona o Reus, no está claro, en Marzo de 1786 y falleció en Ceuta, 1857. Era la hija de un matrimonio leridano y humilde que se trasladó a Barcelona. Parece ser que la bautizaron en la iglesia Santa María del Mar de Barcelona. A los 17 años se casó con Juan Roca, cabo de artillería, de 22 años, al que iba a acompañar en todos sus destinos, era lo habitual en los militares. Estuvo destinado en Mahon y a su vuelta a Barcelona, el marido es ascendido a sargento y participa en la batalla del Bruc y Belchite, a continuación es destinado a Zaragoza, allí va con él y su pequeño hijo que se llamaba Juan, donde se encontrarán con el primer asedio de Zaragoza. Cuando Agustina está en Zaragoza tiene 22 años.

El 2 de julio, en la puerta del Portillo, los franceses habían acabado con prácticamente toda la defensa zaragozana, dejando una brecha perfectamente abierta para entrar en la ciudad. En ese momento Agustina le llevaba comida a su marido pasando al lado de un sargento que estaba colocando un botafuego para disparar un cañón, pero los franceses le dispararon y cayó muerto, la heroína prendió la mecha y apuntó el cañon hacia los franceses que venían, el disparo con metralla causó sorpresa y pérdidas en los franceses, que retroceden; al oir el cañonazo llegan refuerzos y tapan la brecha abierta, quedando la puerta defendida por las tropas españolas. Su acto supuso una gran inyeccion de moral entre la maltrecha tropa aragonesa. Palafox, presente en aquel momento histórico, quitó las jinetas al sargento fallecido y se las colocó a Agustina.

Durante el segundo sitio de Zaragoza, el 21 de diciembre, Agustina siguió luchando junto a los escuadrones del regimiento de Numancia. LLega un momento en que la peste le obliga a abandonar la primera línea para intentar curarla. Existen partes de guerra que corroboran su participación en el segundo sitio, luchando en la zona de la Misericordia. La certificación más importante la da José de Palafox, que era el capitán general del ejército en Aragón y este le concede la graduación de sargento de artilleria con su sueldo correspodiente.

Tras la capitulación en el segundo sitio, fue hecha prisionera y trasladada a Francia con su marido y su hijo, pero el niño murió en el viaje hacia Francia, ella consigue escaparse antes de llegar a Francia en la zona de Navarra, llega a Teruel y de allí le permiten ir a Sevilla y aquí le reconocen los méritos y le dan el grado de subteniente, vuelve al combate recorriendo gran parte de los frentes como animadora, es decir, como ejemplo. A finales de 1810 sirviendo en una bateria de Tortosa fué apresada otra vez por los franceses volviéndose a escaparse, también participó en la batalla de Vitoria en 1813; todo esto con certificaciones que lo confirman. Sin certificar se dice que el rey Fernando VII la recibión en Madrid y el rey le concedió 100 reales de por vida. Al acabar la guerra se reunió con su marido en Zaragoza y regresan a Barcelona donde nace un nuevo hijo en 1818, con el mismo nombre que el hermano que falleció, Juan. Su marido contrajo una enfermedad y falleció en 1823, contrae matrimonio con un médico de Almería, Juan Cobos, con quien vivió en Valencia y tuvieron una hija llamada Carlota. La familia se traslada a Sevilla y en 1847 su hija Carlota se casa con un militar que lo destinan a Ceuta, entonces la relación con su marido no era muy buena él simpatizaba con los carlistas y ella con los liberales, ella se va con su hija a Ceuta. Allí termina sus días, donde fallece por una enfermedad pulmunar, el 27 de mayo de 1857, con 71 años de edad. Quince días más tarde el ayuntamiento de Zaragoza reclamó el cadaver y no fué hasta 13 años después cuando sus restos se trasladaron a Zaragoza, a la cripta del Pilar, hasta que en 1909 se realizó su enterramiento definitivo en el Panteón de las Heroínas de la Iglesia del Portillo.

Justo enfrente de la plaza del Portillo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, donde descansan sus restos mortales junto a otras mujeres, llamadas “heroínas”, que tuvieron protagonismo en los Sitios, como es el caso de Manuela Sancho, Casta Álvarez, Josefa Buil, Teresa García, Condesa de Bureta, María Montalban, María Paracuello, María Ramirez de Arellano y otras muchas más que han quedado en el anonimato. En el centro de la plaza se alza un monumento, en su recuerdo, a todas ellas.

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