Les dejo aquí algunas curiosidades de la ciudad de Salamanca, que seguro les gustará.
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- Un milagro, un pozo y un niño.
- Una casa, cuatro calaveras y varios crímenes.
- Una cueva, siete estudiantes y el diablo.
- Amores, tesoros ocultos y libros.

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1.- Un milagro, un pozo y un niño
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La calle del Pozo Amarillo, muy cerca del Mercado Central, uno de los milagros más conocidos. A mediados del siglo XV, el santo fue avisado por la madre de un niño que había caído a un profundo pozo. San Juan de Sahagún, para rescatarlo, lanzó su cíngulo (cordón con una borla en cada extremo que los sacerdotes católicos se colocan alrededor de la cintura), pero como no llegó hasta donde el niño pudiera agarrarlo, el santo hizo subir el nivel del agua salvando así al niño de una muerte segura. Una pequeña escultura en la calle Pozo Amarillo recuerda el milagro del “Niño caído al Pozo.”
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2.- Una casa, cuatro calaveras y varios crímenes.
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Esta casa da para mucho, se dice la Casa de las Muertes, porque tiene cuatro calaveras esculpidas en la parte inferior de las dos ventanas de la planta más alta. También en 1753 la calle en la que está situada se llamara la calle de las Muertes porque era un callejón oscuro donde había gran cantidad peleas, que, suponemos, no acababan con un apretón de manos. Otros cuentan que al iniciarse su construcción se encontraron cuatro cadáveres en los cimientos, que podrían ser los de los hermanos Manzano decapitados por doña María la Brava en venganza por el asesinato de sus dos hijos a manos de los Manzano tras una disputa. También hablan de una historia de amor, intrigas y venganzas entre un tal Don Diego y Doña Mencía, que acaba con la vida de la mujer y sus tres amantes.
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3.- Una cueva, siete estudiantes y el diablo.
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La Cueva de Salamanca, formaba parte de la hoy desaparecida iglesia de San Cebrián, levantada en el siglo XII y desaparecida en el siglo XVI.
Cuenta la leyenda que en este lugar y a la luz de una vela, el diablo impartía sus clases de magia negra, a siete estudiantes, durante siete años seguidos pervirtiendo las inocentes almas de los alumnos. A cambio, uno de ellos elegido al azar debía pagar las lecciones si no quería quedarse para siempre en la cueva al servicio de Satanás. Se dice que fue Enrique de Aragón (1384-1434), Marqués de Villena, el estudiante a quien le tocó pagar a tan terrible maestro y, como no pudo cumplir con la deuda, quedó preso en la cueva. El marqués de Villena se escondió entonces en una tinaja y esperó su oportunidad para escapar. El diablo en venganza le robó la sombra, marca de sus adeptos.
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4.- Amores, tesoros ocultos y libros.
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La Casa de las Conchas, en pleno casco histórico cuyo origen se remonta al siglo XV, se cuentan algunas leyendas que tratan de explicar el origen de las más de 300 conchas de piedra que adornan su fachada. Una de ellas dice que son una muestra del profundo amor que Rodrigo Arias Maldonado, el propietario del palacio, profesaba a su esposa Juana Pimentel ya que las cochas eran el símbolo nobiliario de su familia.
Otra de las leyendas cuenta que debajo de una de las conchas se esconde un tesoro: las joyas de la familia. Según dicen, los propietarios del palacio, después de esconder las joyas, dejaron un documento que además de recoger el valor del tesoro, ofrece la oportunidad a cualquier curioso de encontrarlas. Pero, antes de emprender la búsqueda hay que pagar una fianza igual al valor de las joyas. Al afortunado que las encuentre, se le devolverá la fianza y podrá quedarse con ellas.
Pero la historia que parece más probable es la que habla de una moneda de oro escondida detrás de una de las conchas, ya que era una práctica común en la época para atraer fortuna a la familia. Quizá, los libros que en la actualidad alberga la biblioteca municipal Casa de las Conchas sea el tesorero oculto tras las conchas del que tanto se ha hablado.
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Fuente: Colegio de España
