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Zaragoza, ciudad de cafés. Además de las cadenas que podemos ver en cualquier ciudad, la capital aragonesa está repleta de cafés acogedores y con mucha personalidad ideales para tomarse un buen café caliente, leer la prensa, trabajar un rato o disfrutar de una tertulia con amigos.
Y todas las cosas, pese a que parezcan de toda la vida, tienen un inicio. Un antes y un después llega a cambiar la manera de hacer las cosas. Por ejemplo, algo tan cotidiano como ir a echar un café o una cerveza fresca a la terraza de un bar parece hasta una tradición. Pero, si uno revisa imágenes de cómo era Zaragoza hace 156 años, los veladores, tan queridos por los ciudadanos en la época estival, no existían.
En 1869, el Café Europa revolucionó la hostelería en la capital de Aragón al sacar sus mesas y sus sillas a la calle.
El 23 de julio de 1869 cuando el primer velador se instaló en la capital de Aragón. Con tan solo tres años de recorrido desde su apertura (en 1863), fue el histórico Café Europa, situado en la plaza de España, (hoy Banco de España), el que, imitando una moda que había nacido pocos años antes en París, decidió sacar a la calle sus sillas y sus mesas.
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Ciudad pionera
También, ante la necesidad de dar alojamiento a los viajeros que llegaban a esta ciudad, se fundó la Fonda Europa en 1843. Fue especialmente célebre por su café que se estableció bajo el nombre de Café Europa, en el que se reunieron e intercambiaron opiniones destacadas personalidades del mundo de la política , de la cultura y el arte. Fue uno de los preferidos por el público zaragozano hasta su cierre definitivo, tanto del Café como del Hotel, en enero de 1931. En su solar se levantó la Delegación del Banco de España.
Un acto que, atípico en esa época, «cambió la forma de disfrutar el ocio en la ciudad». Y no es para menos, porque Zaragoza se convirtió en una ciudad pionera, adelantando a ciudades como Madrid (donde llegaron en 1870), Bilbao (en 1878) y Barcelona (en 1879). Eso sí, aunque fue toda una revolución, en la capital aragonesa el éxito fue inmediato. Tanta fue la fama que se ganó la terraza del Café Europa que otros establecimientos, en el Coso y en el paseo Independencia, no tardaron en seguir el ejemplo.



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